Martes 13… ¿Acaso no es un buen día para desempolvar nuestra película o serie de terror favorita? ¿Qué mejor que preparar canchita y sentir el miedo recorriendo nuestro cuerpo? Admitámoslo, preferimos estar cómodos, sentados en el sofá, resguardándonos en la ficción, ya que la realidad es mucho más cruda y tenebrosa.

Recientemente, crímenes por violación sexual y asesinato a menores de edad han instalado el horror, sobre todo en las mujeres, de ser víctimas de alguno de estos degenerados que, a pesar de contar con varias denuncias en contra, aún siguen libres en las calles.

Y es que, reaccionamos por el momento. Cuando ha ocurrido lo peor, volteamos a opinar, a coger nuestras cámaras y grabar el llanto, a repetir una y otra vez la cronología de esa desgracia, a escribir, ya sea un artículo o una columna, y cuestionar nuestro papel en una sociedad ya podrida.

“Admitámoslo, preferimos estar cómodos, sentados en el sofá, resguardándonos en la ficción, ya que la realidad es mucho más cruda y tenebrosa”.

¿Ejecutarlos a todos? Qué fácil sería coger una Death Note y escribir los nombres de los 604 buscados por violación sexual que el ministerio del Interior publicó la semana pasada y esperar cuarenta segundos a que mueran de un ataque al corazón. Pero no.

Bien advierte Augusto Rey en su columna del 8 de febrero que “esta ira colectiva trae consigo el riesgo enorme de que terminemos abrazando propuestas populistas e ineficaces”, que sin más podrían ser aceptadas por la población, pero que no responden debidamente a la justicia como tal.

La organización, la prevención y la alerta son pilares en la lucha por evitar estos crímenes que demuestran una vez más el débil funcionamiento de políticas educativas y de seguridad. Actuemos de inmediato o sino, cuando despertemos, los niños ya no estarán ahí.


Columna publicada el 13 de febrero de 2018 en el diario La República.


Caso Eyvi Ágreda

Tras ser quemada cuando se encontraba en un bus que transitaba por Miraflores, Eyvi Ágreda continúa en su lucha para recuperarse. Ella será inducida al sueño durante tres meses.

“Está bajo los efectos de sedantes y analgésicos para evitar que sienta el insoportable dolor de sus quemaduras. También para que los doctores la puedan asistir sin contratiempos. Si estuviera despierta, podría sufrir un shock y eso es peligroso para su salud”, explicó Luis Bromley, gerente de la Red Asistencial del hospital Almenara.

Aún necesita ayuda

La familia de Eyvi Ágreda han tenido que trasladarse desde Cajamarca a Lima para apoyar en la recuperación, pero necesitan mucho apoyo con donaciones de sangre y aportes económicos, pues el tratamiento es muy costoso.

Así, su hermano, James Ágreda, dio a conocer la cuenta BCP para que puedan realizar sus donativos: 191-24474159-071 (Ahorro en soles).

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